
Hay días en los que uno piensa tanto en las cosas que por culpa de uno fastidian a los demás, como en aquello que le fastidia a uno de ciertos personajes. No sé por qué, pero hoy me ha tocado a mí, por eso he empezado con el post de los errores y ahora sigo con este... Es como el Yin y el Yang, existen ambas caras de la moneda y no hay una sin la otra.
Pues a mí hay ciertos comportamientos que no me parecen correctos, y me voy cargando. Luego, de alguna manera me desahogo, porque si no explotaría. Y son las pequeñas cositas que hace cierta persona aquí, otra persona allá... Y al final, uno se cabrea más por la situación en sí que con una persona en concreto, por considerar que se da una injusticia en una determinada situación. En fin, que uno se encuentra de todo en todas partes, y cada gota va llenando el vaso hasta que éste se desborda. Yo intento irlo vaciando para evitar tener una reacción mala. Es en plan: "Soy un junco hueco... Mmmmmm".
A veces me fastidia porque simplemente no entiendo cómo todo un grupo se adapta a una persona (así sin más, cuando al menos las cosas se deberían hablar, y lo lógico es que uno se adpate al resto, y no al revés).
Otras veces me fastidia un exceso de manía. Todos tenemos nuestras manías (y yo no me quedo corto), pero algunas personas se pasan cuatro pueblos.
Y qué decir tiene de quien es desagradable, que es para mandarlo a hacer puñetas.
En otras ocasiones, es la falsedad lo que me toca los que no suenan. O las ignoradas a propósito a alguien en concreto.
Los aires de superioridad sobre el resto de los mortales también me repatean.
En fin, la lista de "gotas que pueden colmar el vaso" es larga. Pero como ya he dicho, hay de todo en todas partes. Suerte que también existen personas moloner que valen mucho la pena, con las que uno se siente a gusto y puede ser al 100% uno mismo.
