

Con todo el respeto por las tradiciones estadounidenses, y por mucho que molen... ¿Por qué tenemos que importarlas a Europa? Es una simple reflexión.
Por ejemplo, aquí en Catalunya, no creo que haga falta celebrar el San Valentín teniendo una tradición más bonita: Sant Jordi. Está claro que al Corte Inglés le interesa el San Valentín para promocionar el consumismo sin límites, pero para mi es mucho más bonito el Sant Jordi. No sólo por el romanticismo de las parejas, sino porque se regalan rosas a ellas y libros a todos (a ellos y a ellas indistintamente). Es decir, es como otra Feria del Libro, pero además también con rosas. Le gusten o no a un@, las flores, sean las que sean, adornan, XD.
Pero la intención principal de este post es hablar de otra tradición catalana que está siendo enmascarada por otra costumbre estadounidense: la castañada. Cada año, tradicionalmente, se ha celebrado por estas tierras el final del mes de octubre (y el inicio del de noviembre, que anuncia la llegada del invierno) con algo muy de temporada: comer castañas. Pero el ritual no se reduce a las castañas. También se prepara un dulce muy típico: los “panellets”, cuya descirpición más universal (es decir, cuya versión más habitual es la que detallaré a continuación) consiste en unas bolas de mazapán recubiertas de piñones como las que véis en la foto (otro dulce heredado de la cultura árabe, como los turrones, los pestiños, etc, que tan profunda huella dejó en la península ibérica). También los hay con un trozo de almendra a modo de adorno, por ejemplo. ¿A que tienen buena pinta? Mmmmmmmmm, XD
Por ejemplo, aquí en Catalunya, no creo que haga falta celebrar el San Valentín teniendo una tradición más bonita: Sant Jordi. Está claro que al Corte Inglés le interesa el San Valentín para promocionar el consumismo sin límites, pero para mi es mucho más bonito el Sant Jordi. No sólo por el romanticismo de las parejas, sino porque se regalan rosas a ellas y libros a todos (a ellos y a ellas indistintamente). Es decir, es como otra Feria del Libro, pero además también con rosas. Le gusten o no a un@, las flores, sean las que sean, adornan, XD.
Pero la intención principal de este post es hablar de otra tradición catalana que está siendo enmascarada por otra costumbre estadounidense: la castañada. Cada año, tradicionalmente, se ha celebrado por estas tierras el final del mes de octubre (y el inicio del de noviembre, que anuncia la llegada del invierno) con algo muy de temporada: comer castañas. Pero el ritual no se reduce a las castañas. También se prepara un dulce muy típico: los “panellets”, cuya descirpición más universal (es decir, cuya versión más habitual es la que detallaré a continuación) consiste en unas bolas de mazapán recubiertas de piñones como las que véis en la foto (otro dulce heredado de la cultura árabe, como los turrones, los pestiños, etc, que tan profunda huella dejó en la península ibérica). También los hay con un trozo de almendra a modo de adorno, por ejemplo. ¿A que tienen buena pinta? Mmmmmmmmm, XD
Pues bien, de un tiempo a esta parte, el Halloween ha ido implantándose en estas tierras, y qué casualidad, coincide por fechas con la castañada. Que el Halloween es muy divertido, no se puede negar. Pero sería una verdadera lástima que se acabara imponiendo a esa celebración tan sencilla y tradicional como lo es la castañada, y que la llegara a relegar al oscuro y profundo pozo del olvido. Una cosa es “adoptar” otras costumbres, y la otra es perder las propias. En fin, que a quien no haya probado los “panellets”, le recomiendo que lo haga, XD. Bon profit!
