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domingo, 13 de noviembre de 2011

Algo de humor para un día pasado por agua


¡Chorripost al canto!


Ahora leeré un ratillo, pero antes quiero colgar este genial gag. Espero que os haga tanta gracia como a mi. Nada más por hoy. El próximo probablemente sea escrito de nuevo desde Paris...

¡Hasta la próxima!

sábado, 12 de marzo de 2011

Humor y "calçots" para animar al personal...


Jopetas, ayer hacía 7 años del desastre de Atocha en 2004... y para colmo va y en Japón reciben terremotos y tsunamis a mansalva. Ahora que estén atentos en América, que el rebote va para allá. Acompaño en el sentimiento a todas las familias de las víctimas (las de aquí y las de allá).


Estaba preparando una selección humorística, y creo que es el momento adecuado para que nos animemos todos un poquillo.

Empecemos por el tema de la velocidad... Comentar que en Catalunya tenemos un cachondeo con el temita que no veas. El gobierno de la Generalitat aumentó los límites variables para poder alcanzar los 120 km/h eventualmente en algunos tramos de autopistas y autovías donde antes no podíamos superar los 80 km/h, pero manteniendo el modelo de "velocidad variable", o sea, que cambian el límite según crean conveniente. Y no pasa un par de semanas, y va ZP y tiene la brillante idea de rebajar a 110 en autopistas y autovías (cuando todo el mundo sabe que donde se gasta más combustible es en las ciudades)... En fin, que esto ha dado lugar a los siguientes gags en el "Polònia":








Y hablando del "Polònia", el mejor gag de sus 5 años de historia como programa de TV3, los internautas decidieron que fue este (no me sorprende, es genial, XD):




Y mañana toca un "ñampa zampa" con la "troupe"... Calçotada!!!

Los "calçots" (pronúnciese "calsots") no son nada más ni nada menos que unas cebollas alargadas típicas de esta época (febrero-marzo), y en Catalunya se preparan a la brasa de forma que quedan carbonizadas por fuera. Se retira la piel ennegrecida y se zampa la cebolla que por dentro queda tierna y blanquita, mojándola en salsa romesco (http://es.wikipedia.org/wiki/Romesco). Lo divertido es que te ponen un babero para que no te enguarres. A mí me mola más la salsa que los calçots en sí, y la carne a la brasa que viene después de los calçots!! Jejejeje, XD.



Esto es todo por hoy, así que... Hasta el próximo kamepost!

lunes, 8 de febrero de 2010

Un clásico...


¡Mini-post al canto!

No se me ocurría ningún tema sobre el cual escribir hoy, así que me he puesto en plan borrego y he decidido buscar un clásico de la tele. Espero que lo disfrutéis (si ya lo habíais visto, rememorándolo, y si no, pues que sus parezca divertido...).

XD ^^

sábado, 3 de octubre de 2009

Monólogo...


A veces, de los temas más curiosos surgen chistecillos que se acaban acumulando y dan como fruto un monólogo. Este lo escribí el 28/05/09, cuando a partir del "meme" de Tita Hellen que respondí en el blog de Yishana, acabé expandiendo una característica mía: que no me gusta el vinagre (en ocasiones incluso lo puedo tolerar, pero si es por mi no me lo como, XD).

Que conste que no soy un profesional, pero ya que llegué a escribir el monólogo, pues aprovecho para colgarlo. Como en todo humor que se precie, la exageración es un recurso, y lógicamente aquí hago gala de ella. Espero que os haga gracia, por chorra que sea, independientemente de que os guste o no este condimento, XD:

¡Odio el vinagre! Es que no puedo ni con el de Módena, ¿eh? Sé que a la mayoría de la gente le gusta, e incluso a algunas personas les encanta. Eso es totalmente respetable, que para gustos se hicieron los colores.


Pero el caso es que pienso que al hijoputa que se le ocurrió aderezar las ensaladas con "eso" (¡puaj!) habría que colgarle de las pelotas. Porque a ver, un vino estropeado (vinagre viene de “vino agrio”) es precisamente eso, vino estropeado, es decir, ¡¡¡¡que si está estropeado ya no puede ser bueno, por el amor de Dios!!!!

Por ejemplo, cuando los griegos estaban asediando Troya, de tanto que duró el asunto, acabaron bebiendo vinagre, no vino. Lo que pasa es que llevaban tanto tiempo ahí metidos en el campamento sin poder cruzar las inexpugnables murallas de Troya ni las Puertas Esceas, pasando hambre, sed, calor, frío, abstinencia sexual, etc., que al final ya no eran personas normales y claro, pues iban tan flipaos que el vinagre les debía parecer un gran reserva del mejor Rioja.

Pobres soldados, aguantando ahí como podían, y todo por culpa de una mujer que se lió con un troyano. A saber qué le vería Helena a un programa informático. ¡Pero si eso era un problema entre el cornudo rey griego y el programa, digo, el troyano, no de sus soldados! Y encima ellos sin poder zumbarse a una chati troyana, que esas estaban bien alimentadas. Porque las putillas del campamento griego debían de estar también en los huesos y era mejor no menearlas mucho no se les fueran a desmontar en plena euforia, ¡¡y entonces sí que las iban a tener que montar, pero como si fueran de Lego!! En fin, que el único griego que podían enseñar aquéllas escuálidas mozas era el idioma.

Así estaban, pues, los pobres soldados, tan avinagrados que cuando por fin entraron con el caballo de madera no dejaron piedra sobre piedra ni hembra virgen. ¡Qué dura debía de ser la vida de un soldado en aquella época, siempre saqueando, violando y matando a todo aquél que se le ponía delante en plan chulito con una espada o una lanza en la mano!

Otro caso es el de los romanos, que eran muy astutos pero también un poco rancios: comían alimentos estropeados. Quizás era porque cuando las cosechas se echaban a perder pensaban que era mejor aprovechar los alimentos de alguna manera (¡¡¡incluso cosas como la leche agria las consideraban un manjar!!!). Pero hombre, que reciclar está muy bien, y más en tiempos de crisis, pero yo a la gente normal no la veo en tiempos de crisis rebuscando en los cubos de basura. Simplemente van al Mercadona, y a los otros supermercados, pues ahí que les dén.

Pero no, ¡a alguien se le ocurrió la brillante idea de que ese vino estropeado (¡puaj!) se podía comer! Y vamos la peña y nada, como es típico, pues hala, ¡¡¡a poner vinagre en TODAS las ensaladas!!! Yo creo que las ensaladas están muy ricas sólo con aceite y sal. ¡Y mira que en una ensalada se le puede echar casi de todo! (Y me refiero a alimentos). Y ojo, no sólo se pone vinagre en las ensaladas, no. También se pone en un montón de platos para decorar, en salsas,... ¡¡¡joder, un día harán yogur de vinagre, que puede ser la leche!!!

Y es que a ver, hay costumbres un poco gilipollas, como la de comer uvas en Nochevieja. Se empezó un año porque hubo sobreproducción de uvas en España, ¿y ahora hay que hacerlo TODOS los años? ¡Vamos hombre, hay que ser imbécil para no darse cuenta de que es una campaña publicitaria de los productores de uvas! Y eso que las uvas sí me gustan, ¿eh? Pero claro, como es la costumbre, ¡pues ahí que vamos todos como borregos a comernos las uvas cada fin de año! Si es que somos animales de costumbres (algunos son más animales que otros, y hay costumbres buenas y malas). Una cosa buena sí tiene esto de las uvas: ¡si no se hace más vino con esas uvas que nos comemos en Nochevieja, no se hará más vinagre!

En fin, que espero que me disculpen aquellos a los que les gusta el vinagre (y comer uvas en Nochevieja), pero esto del vinagre no es un buen invento. Y ya saben... si tienen un troyano, ¡échenle vinagre!