jueves, 30 de noviembre de 2017

May the Freak Force be with you...

Hace mucho tiempo, en una galaxia lejana, muy lejana...

1977 fue un año grande, y no porque yo naciese, sino porque nació Star Wars, y además hay temazos del rock que tienen mi misma edad, y eso mola cantidad (Sultans of Swing, por ejemplo, así que me salga uno a botepronto).

Y en este 40 aniversario, me han llegado dos regalazos frikis muy redondos, como la cifra de mi nueva edad. Nueva década y el mismo espíritu friki y rockero. Y estos regalos me han llegado al alma.

No puedo cerrar este mini-post sin presentároslos, así que aquí los tenéis:



viernes, 24 de febrero de 2017

Another sleepless night (otra noche de insomnio)



Ya estamos otra vez... Si fuese viernes me daría igual, pero resulta que me tenía que pasar en jueves. Bueno, ya es viernes hace dos horas, pero en 4 me tengo que volver a poner en marcha para currar. Maldita sea.

Y como no hay manera (he intentado escuchando Vangelis bajito, y me he hincado leche caliente con cognac (cargadito) y cola cao, pero ni así). Y no quería usar dormidina otra vez...

Pues eso. Que mi cabecita hay noches en las que no quiere desconectar. Y me vuelve a recordar las pequeñas cosas de mi vida que deberían estar más arregladas, aunque haya muchas con las que ya me siento feliz y afortunado.

Y como escribir dicen que es terapéutico, pues he decidido que ya que no me duermo, voy a escribir algo por aquí. Ey, ha pasado menos de un año y medio desde el último post XD XD XD

Pues eso, aprovecho para saludar a quienes siguen leyendo a esta tortuga rockera.

Ah, aprovecho para comentar que el último álbum de M Clan, DELTA, está muy bien. Ese rock sureño con mucha acústica y pedal steel guitar, grabado en Nashville además, les ha salido muy redondo. Trae recuerdos de los Eagles, Lynyrd Skynyrd y bandas americanas de ese estilo :D

Más cosillas que puedo contar... ah sí, la banda tributo a The Police "Synchronicity" hace unos conciertos brutales. Llevan 17 años, saben un montón y además se nota que se lo pasan genial y están muy bien compenetrados. El power trio funciona tan bien como el original de Sting, Copeland y Summers. Y otro concierto que tiene una "pintaca": Loquillo, el 13 de mayo en Barcelona. Qué ganas de ver al Loco en vivo de nuevo (ya hace años desde la última vez). Grande...

En fin. Que ya son las 2:20 am y debería volver a intentar irme al sobre si no quiero morir durante la siguiente jornada laboral (y llegar entero y sin estamparme de camino a la oficina también sería todo un detalle, jejejejeje).

Nas noches y, como dice Loquillo, ¡Salud y rock and roll!


Kamechan



viernes, 29 de julio de 2016

Gigantes inconscientes



Vaya vaya. Ya va el tercero en la misma semana... Estoy que me salgo, jejejeje.

Qué hartura me dan las actitudes chulescas de las grandes empresas. Se creen que explotando a los empleados, éstos van a aguantar mecha eternamente. A ver si se enteran, señores. No, no, y no. Explotar está maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal. Quemar a los empleados NO es la forma. Además, resulta ineficaz. Pero no quieren aprender. Y encima con la cantinela que entre líneas significa: "trabajador/a, que le hacemos un favor al darle un trabajo a usted".

Mal que me sepa, he vivido esa actitud y he acabado huyendo de esa situación a la primera oportunidad que se me presentó. Y tengo una amiga que me está contando cada cosa de cierta empresa... No voy a dar nombres, por supuesto. Pero ella me cuenta que el panorama de dicho lugar, al menos en su departamento, es que el equipo se va a ir yendo al garete con efecto dominó. Ya se largó una persona, y en los próximos 3 meses, a razón de otra persona por mes, se irán más miembros de dicho equipo. Vamos, lo que se llama un desmembramiento en toda regla.

Porque cuando un empleado está quemado, no rinde bien, no logra gestionar emociones ni energía, reacciona mal haciendo pagar con quien no toca sus propias frustraciones, y tiene mal final (depresión, dimisión por no poder aguantar más, o cualquier otra manera de que su situación acabe como el rosario de la aurora que se pueda concebir).

¿Y por qué se va la gente?, encima se preguntan sorprendidos los directivos. ¡Pues miren, leches! Inviertan algo de su tiempo (no mucho, no crean) en averiguar la situación personal de aquella trabajadora o de aquél compañero a quien nunca fueron capaces de intentar conocer mínimamente. En ver si cometía errores por no estar a la altura, como les dijo su jefa o jefe directo, o simplemente por no poder abarcar toda la faena ni quedándose en la oficina 10 o 12 horas cada día, o realizando tareas desde casa a las 2 de la mañana (tareas que quizás ni siquiera le correspondían, pero que por tener que cumplir un plazo tuvieron la idea de arrimar el hombro sabiendo que nadie les iba a dar la palmadita en la espalda).  Pues esas personas son los verdaderos héroes. Curran a destajo aunque no sirva. Aunque ese trabajo no está bien organizado y sea a salto de mata, sin poder dar prioridad a lo que realmente la tiene. Porque son responsables, aunque nadie se lo reconozca.

Es muy triste que no haya una mínima voluntad de saber si realmente un empleado es o no válido para el puesto que ocupa (hay de todo, y una persona puede no servir para esto y ser muy eficiente en aquello otro), ni en saber distinguir el talento de la falta de él. Y esos gigantes empresariales que pueden llegar a ser tan inconscientes, encima, gobiernan el mundo. Pues vayan sacando billete, miembros de la Humanidad, para largarse de este inmerecido hogar nuestro, porque acabará yéndose a hacer puñetas como sigamos en este plan.

Kamechan

jueves, 28 de julio de 2016

¿Pokemons para los ninis?





Pues ya me perdonarán (o no), pero acabo de verlo en las noticias y la flipo...

Porque es demasiado. Estamos en verano, y de momento los chavales están de vacaciones, pero como esto siga así con el Pokemon Go (o pokemongo, como prefieran), con esas mega-quedadas, pokemon-quedadas o como se llamen (como esa que han hecho hoy en Madrid), resultará que poca faena van a tener para poder dedicarse al jueguecito todo el santo día. ¿Y nos sorprende que haya tantos ninis? Esos, como los jubilados, por supuesto que tienen mucho tiempo para cazar pokemons, pero desde luego es muy muy muy triste que haya tantos que no hacen nada de nada, ni estudiar ni trabajar.

Nos hemos convertido en una granja de personajes que no tienen ninguna motivación para hacer algo. "¿Estudias o trabajas?" sufre un gran riesgo de convertirse en especie (de pregunta) en peligro de extinción... Ay qué dolor en mi alma cuando pienso en ello... Adónde vamos a ir a parar. Se me ocurre una palabra de seis letras que empieza por "ca" y acaba por "rajo"...

No todo el mundo puede ser un Cristiano Ronaldo, un Messi, un Justin Bieber (¿de dónde viene, de "bieber-ón"? juas juas juas juas), una Rihanna, una Lady Gaga o una Madonna. Lo más normal del mundo es hacer algo de toda la vida (administración, técnico, fontanero, panadero, lo que sea), pero también por ahí nos han limitado las opciones los hideputas que nos llevaron a la crisis más larga y más cabrona desde que se inventó el jodido capitalismo con el que no tenemos más remedio que lidiar día tras día (lo queramos o no, necesitamos dinero para vivir; como dijo Jar Jar Binks, y hay que admitir que lleva razón aunque no caiga bien este personaje, "con no pastia no hay comiercio").

Pero aunque menos que antes, las opciones están. Parte el corazón ver que, si en este país de pandereta no se encuentran, en otros hay oportunidades. Al menos queda eso.

Pero no. Cada vez hay más jóvenes que se nos han apalancado. Pero ¿qué les hemos dado?

No me malinterpreten. No quiero ir en contra del juego. No pienso jugar a él, pero respeto a quienes quieran pasar el rato así. Para eso están los juegos. Todos. Ni tampoco quiero lanzar piedras gratuitamente. Pero se me han mezclado en la cabeza las ideas "jóvenes y su tiempo libe" y "el alarmante aumento de ninis que sufrimos últimamente", y me ha salido este post así. Sin filtros.

Resumiendo. Que pokemon no me dice nada, aunque reconozco que Pikachu es una monada de bicho. Y que ojalá que lo de los ninis sea pasajero y no haga que quienes se supone que un día tendrán que tirar del país acaben haciendo justo lo contrario, hundirlo en la más absoluta de las miserias.

Hala, buenas noches.

Kamechan

lunes, 25 de julio de 2016

Puta retención, retención de mierda... en 2016



Jajajajajaja, ¡os he pillado! Porque iba a escribir sobre las 3 retenciones gordas que ya llevo este año. Pero justo después de escribir el título he pensado que para qué.

El tráfico nos puede fastidiar bien. A mí ya me fastidió el concieto de Héroes del Silencio en Valencia, en 2007. Llegamos a mitad del concierto, porque había que ir a Cheste y tardamos dos horas en recorrer 8 kilómetros de nada. Pero cuando tienes coches delante que avanzan a paso de procesión, poco puedes hacer. Maldecir, poner música para pasar el rato y cagarte en la madre que trajo a todos por hacerte perder tu tiempo de forma tan idiota. Y fastidia aún más cuando te pilla de regreso a casa, porque encima es tu jodido tiempo libre el que se va a hacer puñetas.

Pero he decidido que no voy a perder unos cuantos párrafos despotricando por el tráfico. Es como el tiempo, según la serie El Ministerio del Tiempo: "el tiempo es el que es". Y el tráfico, pues lo mismo.

Sobretodo porque hace más de dos años que no escribía nada aquí, y además porque Yishana volvió al ataque hace poco, hace semanas que pienso que de vez en cuando me gustaría seguir escribiendo aquí. Así que lo del tráfico ha sido una excusa barata para escribir cuatro líneas por aquí, jejejeje.

Qué os voy a contar. Mi vida fue muy ajetreada cuando volví de Alemania, una época de estrés del carajo me impulsó a cambiar de trabajo, aunque para hacer más o menos lo mismo y en el mismo sector. Hace año y tres meses que cambié, y estoy muy contento con el cambio. Con cansancio y estrés, y viajando aún más que antes y por países más allá de Europa, pero mucho más a gusto en el nuevo proyecto. Y mola porque ya he ido a Asia un par de veces, y también me esperan las Américas (puede que este año no, pero el que viene seguro que sí que las visitaré). Y además los productos que represento son sostenibles y con una tecnología molonísima. Así que no me quejo, :D

Por lo demás, igual que siempre. Sigo siendo yo, con mis cosas, mis vaivenes, mi piso, mi tenis, un nuevo Kamecar desde hace casi un año (me daban buena pasta por el anterior y al ser automático el nuevo, mi rodilla izquierda me lo agradece de todo corazón), y sigo estando más soltero que la una. Pero disfruto de mi soltería, o al menos lo hago la mayor parte del año, jajajajajaja, y no me pienso preocupar lo más mínimo en si eso será así el resto de mi vida o no. Y si lo es, sea. Así me la repampinfla lo de ser soltero o no (al menos hoy, a esta hora, jajajajajaja). Pues eso, sigo siendo yo, en definitiva. Durmiendo poco, y encima no intentando dormir mejor. No tengo remedio ni, como decía la canción, lo quiero tener (os reto a adivinar qué canción es). Tengo pendiente ver la sexta temporada de Juego de Tronos, cosa que espero remediar en breve, y tengo pelis que me apetece ver en casa zampándome unas patatas chips, de las Lay's Gourmet, que me chiflan.

Ah, y me la sopla totalmente el "pokemongo". No me lo pienso bajar, y me importa un pimiento cuánto intenten explicarme de lo que mola el juego. Que mole lo que quiera, que conmigo no va a contar.

Saludos y besos. A ver si el próximo post lo escribo antes de que pasen dos años y medio (de ilusión también se vive, juas juas juas juas).

Kamechan

martes, 11 de noviembre de 2014

Huyendo conmigo de mí


Tras cinco años, Fito Y Fitipaldis han sacado nuevo album. Hip hip, hurraaaaaaa!!! :D

Y es que prefiero que tarde cinco años en sacar un nuevo disco y la espera valga la pena. Porque realmente es un discazo. Diez nuevos temas llenos de música de la que cuesta encontrar hoy en día (discúlpenme por la nostalgia, me debo de estar haciendo mayor, jejejeje, que mis recién estrenados 37 están ahí, XD).

En resumen, diez canciones que me encantan:

1. Entre la espada y la pared
2. Lo que sobra de mí
3. Pájaros disecados
4. Nos ocupamos del mar
5. Nada de nada
6. El vencido
7. Garabatos
8. Lo que siempre quise hacer
9. Umore ona
10. Después del naufragio

La primera, una tranquila "road song" muy fitera (para mí, innegble la influencia de Knopfler, JJ Cale, Clapton y ese tipo de artistazos). La segunda, muy en su estilo y con algo más de ritmo, notándose los riffs rítmicos distorsionados del experto maestro Carlos Raya (como en temas anteriores tipo "Viene y va" o "Qué necesario es el rock and roll"). La tercera, de nuevo en ese estilo tan característico de nuestros queridos Fitipaldis, recordando al "Me equivocaría otra vez", al "Me acordé de ti" o al "Conozco un lugar". La cuarta es la versión del album, se nota que los Fitipaldis se han currado una versionaca, :D La quinta es aún más "Viene y va" y "Qué neceario es el rock and roll" que la segunda, con más ritmo aún. Se nota que según va avanzando el disco se va animando la cosa, XD

La sexta es la primera balada como tal del album, y cómo no, no podía fallar, muy bonita. Muy "cincuentera". La séptima es la más movidita. Es, rítmicamente hablando, la "Deltoya" o la "Todo a cien" de este disco, a mi modo de ver, ^^ La octava es un auténtico homenaje al "rythm and blues", con harmónica y todo. Si tuviese la ocasión de darles ideas para el vídeo de este tema, les diría que molaría mil que los Fitipaldis apareciesen vestidos como los Blues Brothers, jejejeje. La novena es la instrumental, muy divertida, como ya lo fueron "214 Sullivabn Street" o "La cuisine de Bernard", con un toque a lo Django Reinhardt. Y la décima, otra baladita, esta vez muy estilo Clapton, para cerrar un disco que se puede escuchar mogollón de veces (como los anteriores, claro). 

Ahora a esperar al concierto del 20 de diciembre en el Palau Sant Jordi, qué ganas de volver a ver a los Fitipaldis en directo. Musicazos todos ellos, siempre ofrecen un show fantástico. ¡Vivan los Fitipaldis, y viva el rock and roll!

jueves, 11 de septiembre de 2014

Sin moneda para Caronte (Arturo Pérez-Reverte, 18 de julio de 1993)



Lo copio y pego tal cual, es una reflexión realmente profunda y con la que comulgo bastante... Grande, Don Arturo, grande, XD


"Me sorprendió la cara de estupor de mi amigo: desencajada, incrédula. Como si le estuvieran gastando una broma pesada.

-¿Muerto...? ¿Que P. ha muerto? ¡Eso es imposible!

Insistí en el asunto. No sólo es posible que la gente se muera, sino que ocurre con lamentable frecuencia y puntual seguridad a más o menos largo plazo. El común amigo acababa de fallecer de un infarto. Algo muy penoso, en efecto. Triste e inesperado. Pero en cuanto al hecho, al suceso concreto, resultaba real e inapelable.

- También un día te tocará a tí -añadí-. O a mí.

-¡No digas barbaridades!

No digas barbaridades. Me quedé dándole vueltas al comentario y, como ven, todavía sigo haciéndolo. Mi amigo, el del comentario, es un hombre culto, con sentido común. Con esa cierta madurez que dan los años y la vida. Y, sin embargo, la posibilidad de palmar de un infarto se le antoja una barbaridad. Mi amigo tiene una casa, un BMW y una carrera, un par de cuentas bancarias en condiciones, una mujer muy guapa y dos hijos adolescentes con toda la vida por delante. Todos irreprochablemente sanos y felices, dichosos por vivir sumidos en un mundo confortable y en colores suaves. Dolor, muerte, son palabras lejanas, distantes, escritas en otro idioma. Sólo pueden -deben- pronunciarse respecto a otros.

Es curioso. Estamos en un tiempo y unos hábitos en que nos comportamos, vivimos y conversamos entre nosotros igual que si nunca fuese a cogernos el toro. Atrincherados en una barricada de eufemismos, miramos reflejados en el espejo nuestros cuerpos Danone como si éstos tuviesen la perennidad del bronce. Términos como fragilidad, provisionalidad, sufrimiento están desterrados del vocabulario oficial. Vamos por el mundo y por la vida sin moneda para el barquero Caronte en el bolsillo, como si nunca tuviésemos que acercarnos a la orilla de ese río de aguas negras que todos hemos de franquear tarde o temprano. El dolor, la vejez, la muerte, no tienen que ver con nosotros. Parecen exclusivo patrimonio de tipos distantes, más o menos exóticos, de esos que salen en el telediario: los chinos, los maricones con sida, los negros de Somalia, los moros que se ahogan en pateras cruzando el Estrecho. Esos desgraciados bosnios de los Balcanes. Nosotros no. Nosotros somos guapos, fuertes, sanos. Inmortales.

Uno lo piensa a veces, cuando ve a un descerebrado adelantando en zigzag a bordo de un frágil cochecito al que cualquier fabricante canalla y sin escrúpulos le ha instalado un motor de dieciséis válvulas. Cuando observa a Borja Luis engominado, con elegante atuendo y carísima cartera de piel, enarcar una ceja en su asiento de primera clase mientras, cosmopolita, le pide champaña a la azafata del vuelo Madrid-Londres. Cuando ve a Rosamari con ese cuerpazo de veinte años que Dios le ha dado pasar por la calle haciendo temblar los vidrios de los escaparates, convencida de que va a seguir así toda la vida. O al ministro, al director gerente, al fulano o fulana de moda, posando ante los fotógrafos como si Dios acabara de darle una palmadita en el hombro.

Voy a confiarles algo: la vida es un cartón de bingo en el que siempre nos cantan línea antes de tiempo. Felipe González va a morirse un año de éstos. Y Carlos Solchaga. Y Marta Chávarri. Y Mario Conde, Isabel Preysler y el que suscribe. Ninguno de los citados estará vivo, seguramente, para el 2043, que se encuentra, prácticamente, a la vuelta de la esquina. Tampoco -no crean que van a escaparse- ustedes mismos, porque ésa es una rifa en la que todos llevamos papeletas. Pero eso, que parece tan obvio, vivimos sin asumirlo, sin reconocerlo. Desterramos lejos a los ancianos, a los que sufren, a los enfermos y a los muertos. Vivimos en un mundo analgésico, tranquilos, seguros. Somos guapos e inmortales, drogados con lo mucho que nos queremos a nosotros mismos. Somos la biblia en verso, a cámara lenta y con música de anuncio de ron Bacardí. Du-duá. Du-duá.

Grave error. En realidad, nuestro certificado de garantía es tan frágil que no duramos nada. Deténganse un momento a leer la letra pequeña: basta saltarse un semáforo, bajar al cajero automático y tropezarse con un navajero de pulso alterado por el mono. Basta que al mecánico de vuelo se le olvide apretar una tuerca, que un virus nos roce la piel, que un cortocircuito incendie de noche la cortina o que un tipo al que acaban de despedir de su empresa entre en la pizzería donde estamos con los niños, empuñando una escopeta del doce cargada con posta lobera. Uno puede bajar de la acera y no ver un coche, resbalar bajo la ducha, tener un trombo juguetón haciendo turismo por el corazón o por el cerebro, y entonces va y se muere. O sea, fallece. Palma. Desaparece. Pasa a mejor vida o no pasa a ninguna en absoluto. Y entonces va un amigo y le dice a otro: «¿Sabes que Fulano se ha muerto?». Y el otro, que acaba de tomarse una copa con el extinto, o que ayer, sin ir más lejos, lo vio con un aspecto estupendo, va y responde: «¿Fulano? ¡Imposible!». Eso es lo que dice, el muy cretino. Absolutamente seguro de que esa vulgaridad no puede ocurrirle a él."